17 marzo 2017

RECORDANDO A DON RODOLFO POSSE







Hace cuatro años rescatamos del olvido a Don Rodolfo Posse, el joven fundador de Villa Posse, origen de Mariano Acosta. ¿Por qué los marianenses incurrimos en semejante olvido? Poco y nada ganaríamos buscando culpables. Todos cometemos errores. Lo importante es corregirlos. Y no reiterarlos.

El rescate de Don Rodolfo es el rescate de la verdad histórica local, fundamentada en documentos irrefutables. “Más vale tarde que nunca”, reza el refrán. Los documentos están. Los hemos hallado luego de una paciente y costosa investigación. Ahora ya no se trata de interpretaciones individuales, sino de material probatorio que debe servir de base sobre la cual se asienten los hechos para describirlos en su correspondiente contexto. Mientras faltaban los documentos –las pruebas- se apelaba a la imaginación y a la memoria de algunos viejos vecinos. Sabemos que la memoria falla. Ahora la memoria les da color a los documentos que modifican versiones difundidas durante mucho tiempo.

 La primera vez que oí hablar de Don Rodolfo fue por boca de mi padre. Él solía contarnos que había aprendido el oficio de albañil con Don Oscar Echevarría, a los 14 años, y una de las primeras obras que realizaron juntos fue una refacción menor en el Chalet de los Posse, contratados por Don Rodolfo. Eso ocurrió en 1943 porque mi padre había nacido en 1929. En aquellos tiempos Don Rodolfo era presidente de la Compañía de Tierras y Comercio (autorizada el 15 de junio de 1912), sucesora inmediata de la Compañía General de Tabacos.

Por testimonios familiares nos enteramos que mi abuelo Juan Poggi hacía los asados que deleitaban a los invitados porteños de Don Rodolfo. Eran fines de semana de cabalgatas y bellas mujeres que recibían flechazos de abuelo Juan, tan pícaro como criollo. En más de una ocasión, Don Rodolfo lo reprendía por sus miradas indiscretas y piropos floridos. Mi tía Elsa Poggi de Sartori me dijo que a Don Rodolfo le gustaba comer huevos caseros fritos con papas fritas, manjar que le cocinaba Doña Ángela, madre de Adrián Sartori. Hasta comienzos de los años 50, Don Rodolfo visitaba Mariano Acosta con asiduidad. Disfrutaba del pequeño tambo que primero administró Juan Caminos y luego Domingo Perrone. En la última década de su vida dejó de venir a los pagos marianenses. Etapa en la que ingresa en liquidación la Compañía, de acuerdo a lo dispuesto por la Asamblea  de Accionistas del 6 de febrero de 1952. Poco después, más precisamente el 30 de marzo de 1954, Don Rodolfo renuncia a la presidencia, pero mantiene el control de la venta de los terrenos en Mariano Acosta, dedicándose asimismo a actividades rurales en Pila (provincia de Buenos Aires). 

¿Cómo arribamos al rescate de la figura del fundador? Por el principio de la historia del pueblo. Flor de sorpresa nos llevamos al investigar la escritura de compra-venta del campo de 760 hectáreas que la Compañía General de Tabacos le adquirió a doña Antonia Cascallares (16 de agosto de 1909). Cuando esperábamos ver estampada –en el final del documento- la firma de Juan Posse, nos encontramos con la rúbrica prolija y estilizada de Don Rodolfo Posse. A partir de ese momento emprendimos una minuciosa confirmación de datos.

La ausencia de documentos ignoraba el papel fundacional de Don Rodolfo. Y por deducción se le adjudicaba exclusivamente a Juan Posse la fundación del pueblo, porque era el presidente de la Compañía General de Tabacos. Entonces, se elucubraba: “si la Compañía le compró el campo a Cascallares para fundar Villa Posse y el presidente de la Compañía era Juan Posse, el fundador del pueblo es Juan Posse”. Reconozcamos que la fórmula tenía su lógica atractiva y dio buenos resultados, ya que actualmente el tabaquero mitrista Juan Posse tiene una calle  a su nombre y un monumento en la Rotonda de los Mástiles. Todo muy lindo hasta que encontramos la documentación que demuestra otra cosa. Es decir, no se trata de una nueva interpretación personal, sino de documentos que verifican con rigurosidad indiscutible lo que ocurrió hace más cien años.  

Ya hemos probado –en este medio y en otras publicaciones- que la Compañía General de Tabacos le compra el campo a Cascallares para subdividirlo, organizar un premio de lotes de terreno y un sorteo casas, y promocionar la marca de cigarrillos habanos Mitre. Por tanto, se trató de un negocio inmobiliario, legal y legítimo, pero negocio al fin. Esto es primordial. Porque mientras no se tenga en cuenta que la fundación de Villa Posse fue un negocio inmobiliario y no una acción filantrópica, nunca nos vamos a acercar a la verdad histórica local.

En líneas generales –ya lo hemos explicado detalladamente también en otras oportunidades- el premio de lotes de terreno consistía en la entrega de quinientas marquillas de cigarrillos Mitre a cambio de un lote. Y de 20.000 marquillas para participar de un sorteo de 60 casas y un chalet que se efectuó a fines de 1910. Para la firma de las escrituras de transmisión de dominio de los futuros propietarios, la Compañía designó apoderado a Don Rodolfo Posse (6 de abril de 1910, dando cumplimiento a lo decidido en la reunión de Directorio del 15 de septiembre de 1909).

Por tanto, al remitirnos a los documentos podemos comprobar que la fundación de Villa Posse fue obra de Don Rodolfo Posse, a la sazón vicepresidente de la empresa tabaquera. Es en esta inteligencia de los hechos que Don Rodolfo se constituye en el fundador. Aunque también participaron Don Juan y Juan Carlos Posse, en la tramitación del traslado de la estación Mariano Acosta del kilómetro 34,800 al 40,300. Pero el responsable de la fundación real hacia 1910 –en nombre y representación de la Compañía- fue Don Rodolfo, ejerciendo su condición de apoderado y, además, encargado de la actividad inmobiliaria desarrollada por la Oficina de Tierras, con atención al público en la calle Esmeralda 309. 

Poseemos en nuestro archivo privado la fe de bautismo de Don Rodolfo. Este valioso documento  (Nº 349) que -en exclusiva- damos a conocer, señala que Don Rodolfo –nacido en Capital Federal el 11 de enero de 1885 a las seis p.m.- recibió el óleo y el crisma, el 13 de agosto de aquel año, en la Parroquia Catedral al Norte (hoy Basílica Nuestra Señora de la Merced), de parte del presbítero José Spinelli, siendo sus  padrinos Gabriel Lacoste (representado por Bernardo Dirube) y Aurelia D. de Lacoste.

El tercer hijo del oriental Juan Posse (1849-1915) y la criolla María Teodora Dirube (1861-1940) falleció en su domicilio particular, Avenida Quintana 263, del barrio de La Recoleta, el domingo 17 de marzo de 1963 a las 13.30 horas, como consecuencia de una “hemorragia digestiva no traumática”, según consta en el certificado médico firmado por el Dr. Roberto Miguel Arana. Vivía en concubinato con Ercilia Dolores Fernanda Arana (1901-1989). No dejó descendencia al igual que sus hermanos Juan Carlos (1881-1941) y Alfredo Daniel (1895-1970), quienes también vivieron en concubinato con sus respectivas parejas. Julio, el segundo de los cuatro hermanos Posse, pereció ahogado en Mar del Plata a la edad de 17 años (había nacido en 1883).

Dos días después de su deceso, una nota necrológica del prestigioso matutino La Nación recordaba que Don Rodolfo Posse, “dotado de un fino espíritu y de un relevante sentido social, mostró a través de su vida una intensa preocupación por el ordenado progreso del país y la promoción de la clase trabajadora”.



Dr. Horacio Enrique POGGI
Centro de Estudios Históricos “Mariano Acosta”