17 noviembre 2015

FUERTE CONDENA DE LA IGLESIA A LA OCUPACIÓN ILEGAL DE TERRENOS Y VIVIENDAS EN MERLO


"Lo decimos con contundencia: no se deben avalar las usurpaciones de cualquier tipo".

Transcribimos a continuación el documento completo del Padre Obispo de la diócesis de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti, acerca de la conflictiva situación social por la que atraviesa nuestro distrito debido a la ocupación ilegal de terrenos y viviendas oficiales. 


Merlo-Moreno, 16 de noviembre de 2015

ACERCA DE LAS RECIENTES OCUPACIONES DE TIERRA Y VIVIENDAS OFICIALES EN MERLO


Me dirijo al Pueblo de Dios de la Iglesia Particular de Merlo-Moreno.

Días previos al desarrollo de las elecciones generales del mes de octubre de 2015, grupos organizados de personas ocuparon intempestivamente un barrio en construcción de viviendas desarrolladas por el gobierno nacional y varios terrenos de propiedad privada desocupados adyacentes al barrio “El Cortijo” del Municipio de Merlo, en la zona conocida como “Barrio Nuevo”, y en otros barrios del mencionado Partido.

Recorriendo las zonas involucradas, escuchando a muchas personas y habiendo consultado a numerosos agentes pastorales de Parroquias y Capillas de los lugares (Consejo Presbiteral Diocesano, Cáritas Diocesana, miembros de la Pastoral Social, personas de la Justicia, sacerdotes, religiosas y laicos de las comunidades, miembros del Consejo Pastoral Diocesano, etc….); es que deposito en el corazón de ustedes estas reflexiones:

Más allá que formalmente se hayan radicado denuncias penales ante las autoridades judiciales, no se aprecia una preocupación real y efectiva por parte de los integrantes de los estados municipal, provincial o nacional, tanto en la prestación de los servicios elementales a las personas que actualmente ocupan las tierras en conflicto, como en garantizar la paz y tranquilidad de aquellos vecinos del lugar que viven con temor y preocupación la alteración brusca de sus condiciones de vida.

Lo decimos con contundencia: no se deben avalar las usurpaciones de cualquier tipo. Son derechos que se violan, y por tanto no tienen legalidad.

El Papa Francisco siempre nos anima a la Paz Social, dentro de la Ley y la Justicia, porque éstas hacen al Bien Común. Nos pide a los cristianos que el amor a los pobres esté en el centro del Evangelio que practicamos; “el anhelo” nos dice, “es lo que cualquier madre, cualquier padre quiere para sus hijos: este anhelo de una Vida Digna debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza que la mayoría está cada vez más lejos de la tierra, del techo y del trabajo”. (A los Movimientos Populares de Roma, 28/10/2014).

La comunidad católica de Merlo-Moreno, no puede permanecer ajena ante estos hechos que ponen en riesgo la paz de la comunidad y constituyen un grito de alerta en torno a las condiciones de vida de los pobres y el uso de la tierra en el conurbano.

Entendemos que es deber ineludible del Estado, en sus distintos niveles (municipal, provincial o nacional), tomar cartas inmediatamente en el asunto con el propósito de evitar un agravamiento del clima de violencia y temor que se percibe en la comunidad, designando a las personas idóneas que se hagan cargo del problema y que sepan transmitir con veracidad y serenidad las medidas que se vayan adoptando para destrabar el conflicto.

Vemos con preocupación que las autoridades salientes se despreocupen del problema pero también notamos que las que van a asumir no han reaccionado con fuerza suficiente, lo que lleva al desconcierto de los ciudadanos.

Llamamos también a la cordura de los distintos actores, de modo tal de evitar una manipulación de las aspiraciones de los más necesitados, prometiéndoles bienes y derechos que en modo alguno se van a poder efectivizar en corto plazo. Observamos con tristeza cómo se incentivan actitudes de egoísmo y avaricia entre las personas. Lamentablemente conflictos de esta naturaleza provocan enfrentamientos entre los pobres, agravando las desavenencias que existen en la comunidad y generando odios y divisiones entre ellos.

Aún entre el miedo y las incertidumbres, no queremos dejar de llevar un mensaje de esperanza a la comunidad.

Todo conflicto o ruptura nos muestran las injusticias en las cuales nos movemos pero también permiten que salgan a la luz nuevos horizontes para lograr un mundo mejor.

Indudablemente el manejo de la tierra y las viviendas en los grandes conglomerados urbanos es un tema que se ha visto convulsionado en los últimos tiempos, siendo los pobres quienes más sufren las consecuencias de las ambiciones de quienes tienen una posición de privilegio y la ausencia o anuencia de las autoridades estatales ante dichos abusos. También hemos visto cómo se han aprovechado de esa situación algunos movimientos sociales y políticos quienes han elevado las legítimas banderas de la violación de los derechos para lograr posicionarse en el espacio público, pero sin un interés genuino en resolver de manera justa los conflictos que se suscitan.

Lejos de amedrentarnos o de encerrarnos en nuestro círculos, esos problemas deben ser una invitaciones a las personas a salir de nuestro egoísmo e ir en busca de los otros y sus necesidades. Es muy probable que las soluciones tradicionales que se pensaron ante estos desafíos no logren convencernos. De ahí que es hora de ponernos a reflexionar cómo continuar nuestro peregrinaje en búsqueda de un mundo más justo. Nuestro vínculo con la madre tierra, el modo en que valoramos los bienes, el consumo y las desigualdades son temas que merecen ser abordados de manera urgente, sabiendo que el daño causado es muy profundo pero que su cicatrización dará lugar a nuevos escenarios.

Invitamos a que se multipliquen los grupos de oración, bíblicos y de adoración Eucarística, lo mismo que el rezo del Santo Rosario y otras devociones. Asimismo que se organicen encuentros de oración ecuménicos y del diálogo interreligioso.

Esta es la intención general propuesta: “Para que la Paz fruto de la Justicia supere todo conflicto. Para que sean tenidos en cuenta los derechos de todos. Para que en nuestra sociedad no haya ninguna familia sin tierra y vivienda. Para que le demos al Buen Dios-fuente de toda razón y justicia-el lugar que le corresponde en nuestros corazones.”

Los bendigo y abrazo. Agradezco emocionado a todas las personas de buena voluntad que se están involucrando con compromiso en acompañar, escuchar y servir.

Que la virgen de Luján, Patrona de los Argentinos, nos ampare para crecer en fraternidad.


+Fernando Carlos Maletti
Obispo de Merlo-Moreno