21 junio 2015

LA PRIMERA ESCRITURA DE VILLA POSSE





En esta oportunidad publicamos un documento fundacional inédito. Se trata de la transmisión de dominio que el 15 de abril de 1910 la Compañía General de Tabacos –representada por Don Rodolfo Posse- concedió al señor Emilio Llavayol y que en el protocolo del escribano Luciano Casaux Alsina figura bajo la escritura número 44. En dicho acto llevado a cabo en Avellaneda, Llavayol entregó 500 marquillas de los cigarrillos habanos “Mitre” y se hizo acreedor del lote 34 de la manzana 151, “ubicado en el Partido de Merlo, paraje denominado Villa Posse”. El lote de 8,66 metros de frente por 37,1 de fondo fue valuado por la Compañía en $ 50 moneda nacional.

Para esa época, “el paraje Villa Posse” –así lo denominaba la propia Compañía y consta en las escrituras- carecía de edificaciones materiales, todavía la Municipalidad de Merlo no había aprobado el trazado de los planos del pueblo y la estación ferroviaria era un proyecto de inminente concreción. Lentamente, un puñado de obreros comenzaba a abrir las primeras calles, luego de que la empresa británica Ferrocarril del Sud le comunicara a la Compañía la ubicación correcta del futuro edificio ferroviario. Como vemos, todo se hizo en el año del Centenario de la Patria.

De acuerdo con el presente testimonio escrito, Emilio Llavayol puede considerarse el primer propietario de lotes de Villa Posse, teniendo en cuenta el orden correlativo de las escrituras, ya que el 15 de abril de 1910 Don Rodolfo Posse también firmó las transmisiones de dominio a favor de Antonio Anton, Antonio Serradell, Emilio Cavallo, Antonio Campos, Nicolás Fiorenzo, Félix Mauri y Francisco Rey, entre otros.

Resulta complejo acceder a este tipo de documentos. Aclaramos que es una copia simple sin valor legal, pero de elevado valor histórico que es lo que a nosotros solo nos interesa. Por eso la buscamos -y obtuvimos- en el Archivo Notarial del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires.

Seguimos investigando para profundizar el conocimiento de nuestro pasado. Con documentación incuestionable. Como siempre.  


Dr. Horacio Enrique POGGI

Centro de Estudios Histórico “Mariano Acosta”